Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, dieron como plazo el 30 de agosto para que les solucionen sus respectivos problemas. Problemas que ellos mismos se crearon, ya que muchos de ellos podrían haber sido solucionados con la R125; sí,sí, la Resolución que ellos no querían que se apruebe en el Congreso. Es más, se los vió contentos, alegres, entre copas de champagne tras el voto no positivo de nuestro Vicepresidente Julio Cobos.
Lo que no logro comprender es: Buzzi y De Angeli apoyaron a las SRA, la CRA y a Coninagro, a pesar de que sus intereses eran distintos de los de estas entidades. En un momento pensé que la FAA apoyó para que no parezca lo que realmente era: un pedido, una necesidad, una exigencia del 20% del campo que concentra el 80% de la producción. Por eso se habló tanto del pequeño productor. Mentira que mucha gente compró, y de ahí el apoyo de algunos sectores urbanos, los cacerolazos, en fin, la "nacionalización" del conflicto.
El problema es que ahora, que realmente el pedido es por los pequeños productores, nadie los apoya, es decir, las otras tres entidades no le devuelven el "favor". O al menos lo hacen de una manera mucho más pasiva de lo que lo hicieron Buzzi y "Alfredito". Además, como
nos muestra Mundo perverso, los medios ya los critican por hacer declaraciones disparatadas. Declaraciones que antes también hacián pero que los medios disfrazaban (Si quieren lomo que lo paguen 80 pesos; Si se aprueba la R125 hay que cerrar el Congreso; No desabastecemos; No tenemos nada que ver con la suba de precios;etc.).
No quiero ser mediacentrista, pero la menor trascendencia que le dan los medios a estos dos personajes tiene una enorme relevancia, ya que al fin y al cabo, De Angeli sin la televisión seguiría siendo quien era hasta antes del 11 de marzo, un ignoto productor entrerriano, miembro de la FAA.
Si esto continúa así, Eduardo y Alfredo tendrán que explicarles a sus representados cómo fue que perdieron todos los beneficios que el Gobierno les concedía y cómo van a hacer, para que ahora, sin apoyo masivo, ni mediático, ni empresarial (es decir, como fueron siempre los pedidos de la FAA) logren alcanzar sus objetivos.