Inseguridad, inseguridad, inseguridad.
En el caso de Berrenechea hay menores imputados; en el caso de "Rolo" González el padre ha dado a entender que los secuestradores de su hijo eran jóvenes movidos por la droga; en el caso de Sonnenfeld hay un menor imputado y en tantos otros delitos, los medios intentan reforzar la idea de que los menores delinquen cada vez más y obviamente hay que tomar medidas al respecto. Los medios impulsan, apoyados en la figura del gobernador bonaerense Daniel Scioli, la posibilidad de bajar la edad de imputabilidad.
Lo interesante es ver cómo los medios confunden ( y no porque sean tontos) la parte con el todo. Ellos nos muestran las consecuencias de toda una serie de políticas que lo único que hacen es reforzar y aumentar cada vez más la desigualdad. Ellos no nos explican (en gral, aunque hay excepciones) cómo un niño nacido en un barrio pobre carece de posibilidades de ascender socialmente. Ellos no nos muestran, por ejemplo, la cantidad de establecimientos de educación que hacen falta construir en la zona sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ellos no nos muestran que esos chicos son los que más necesitan una escuela en las inmediaciones de su hogar, ya que el hecho de tener que viajar en colectivo para ir al colegio puede transformarse, el día de mañana, en un impedimento para ir a clase. Para ellos, la única posibilidad de ascender en la pirámide social se obtiene a través del estudio. Si les negamos la educación a los más necesitados, les estamos cerrando la puerta a un futuro mejor, los estamos condenando a vivir en las mismas o en peores condiciones en las que ya se encuentran.
Algo similar hacen los medios al abordar la cobertura de manifestaciones. En reiteradas ocasiones no se explica quiénes se manifiestan, ni qué es lo que piden, simplemente se reduce el hecho al punto de caracterizarlo como un mero accidente geográfico. Así, todas las manifestaciones se parecen. No importa si se exige justicia, libertad de presos políticos, mejores condiciones edilicias en escuelas públicas o planes sociales más acordes a la realidad, lo "importante" es que no se puede circular por la av. Corrientes al 2700. No se explican las causas de las manifestaciones, sólo se muestran sus consecuencias.
En un libro llamado "Fronteras globales"(Lila Luchessi y María Graciela Rodríguez), se aborda el tema de la inseguridad y los medios de comunicación. Allí se compara una tabla en la que se enumeran los delitos denunciados en un periódo de 2 años, y la "sensación de inseguridad" que sufre la población en el mismo periódo de tiempo. Es interesante ver cómo la curva de delitos denunciados se mantiene de forma constante, es decir, no varía demasiado en todo ese periódo. Sin embargo, la "sensación de inseguridad" sí sufre variables repentinas. Hay momentos en los que se percibe una situación calma, y otras en las que parece ser que se viviera en épocas de guerra. Cabe destacar que la variación de la "sensación de inseguridad" va de la mano con la cobertura mediática respecto de asuntos delictivos. Si los medios se dedican a reflejar innumerables casos de inseguridad, se percibirá una sociedad más violenta, se vivirá con más miedo; si los medios se atienen a transmitir eventos deportivos, o temas vinculados al ambiente del espectáculo, el miedo y la "sensación de inseguridad" bajan.
* A modo de ilustración dejo el esquema de arriba
- El gris representa la cantidad de denuncias de delitos
- El azul representa el espacio mediático que ocupan los casos de inseguridad
- El rojo representa la "sensación de inseguridad" que se percibe en un momento determinado