Decía: me subí a un taxi, eran como las 4 de la mañana. Yo ya estaba casi seguro de que iba a ser lo mismo de siempre, pero no. Me tocó un taxista que me dijo:
"Estos tipos se piensan que son los únicos en el país que tienen derecho a quejarse(...) ¿¡qué nos queda a nosotros, que laburamos por el mango!? ¡ni que hablar de los cartoneros!".
Me sorprendí.
"Pasa que a la gente le llenan la cabeza desde los medios, sobre todo desde la tele. Porque si la gente leyera más esto no pasaría".
Yo le dije que no podía entender cómo sucedía eso; cómo y por qué había gente enfrente de mi casa que-sin ser dueños de tierra ni estar vinculado al campo- golpeaba su cacerola con la misma vehemencia que en 2001, cuando, las situaciones eran claramente diferentes. De un día para otro, el grueso de la gente opinaba sobre el campo y decía- o más bien, repetían- que era un sector muy golpeado, que estaban muy mal, que había que ser condescendientes con ellos.
-Hay un libro que explica todo esto, es de Ortega y Gasset. La rebelión de las masas se llama ¿lo leíste?-me dijo
-No, no
-Leélo, vas a ver
A pesar de llegar a casa casi a las cuatro y media de la mañana, me puse a buscar el libro. Por suerte estaba en la biblioteca de casa. Empecé a leerlo esa misma madrugada.
Capítulo XII: La barbarie del "especialismo"
"la civilización del siglo XIX ha producido automáticamente el hombre-masa (...) ¿Quién ejerce hoy el poder social? ¿quién impone la estructura de su espíritu en la época? Sin duda, la burguesía.
¿Quién, dentro de esa burguesía, es considerado como el grupo superior, como la aristocracia del presente? Sin duda, el técnico: ingeniero, médico, financiero, profesor, etcétera, etc. ¿Quién, dentro del grupo técnico, lo representa con mayor altitud y pureza? Sin duda, el hombre de ciencia. (...) Pues bien: resulta que el hombre de ciencia actual es el prototipo del hombre-masa. Y no por casualidad, ni por defecto unipersonal de cada hombre de ciencia, sino porque la ciencia misma -raíz de la civilización- lo convierte automáticamente en hombre-masa; es decir, hace de él un primitivo, un bárbaro moderno (...)
La ciencia experimental ha progresado en buena parte merced al trabajo de hombres fabulosamente mediocres, y aun menos que mediocres. Es decir, que la ciencia moderna, raíz, y símbolo de la civilización actual, da acogida dentro de sí al hombre intelectualmente medio y le permite operar con buen éxito. La razón de ello está en lo que es, a la par, ventaja mayor y peligro máximo de la ciencia nueva y de toda civilización que ésta dirige y representa: la mecanización (...)
El especialista «sabe» muy bien su mínimo rincón de universo; pero ignora de raíz todo el resto (...) es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio (...) En política, en arte, en los usos sociales, en las otras ciencias tomará posiciones de primitivo, de ignorantísimo; pero las tomará con energía y suficiencia (...) Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación; pero esta misma sensación íntima de dominio y valía le llevará a querer predominar fuera de su especialidad (...) Ellos simbolizan, y en gran parte constituyen, el imperio actual de las masas
La razón de todo esto es que los últimos días he venido escuchando, en el supermercado, la farmacia, el colectivo, bastante gente opinando sobre la Ley de SCA como si fuesen expertos y no hacen más que repetir lo que dicen los principales medios. Me enerva porque sus críticas son vacuas. Varias de ellas se ufanaban de la intervención del Estado. Aclaremos: el Estado DEBE intervenir, y no lo digo por mi pensamiento político,ES ASÍ porque el espectro radioeléctrico (u ondas hertzianas) a través del cual viajan las señales de radio y los canales de tv, es FINITO y es patrimonio de la humanidad, por lo tanto, es el Estado quien DEBE regularlo en nombre de la sociedad y no dejarlo regular por el mercado.