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sábado, 7 de febrero de 2009

La falacia de la universidad pública

Una vez más el disparador de nuestros posteo será el que hizo Diego F. en el cual se armó un lindo debate sobre la educación universitaria pública y la privada.
Hablemos claro: En nuestro país la educación primaria la terminan entre el 94% y el 97% de los niños (dependiendo la zona); la escuela media se topa con numerosos problemas que la primaria ya dejó atrás, como el alto grado de deserción. De los que empiezan la escuela media, alrededor del 50% la termina. Casi la totalidad de ese 50% que la termina, prueba suerte en la universidad. De los que empiezan la facultad, sólo 2 de cada 10 jóvenes se reciben, es decir, que existe una deserción del 80%. El 60% de esos abandonos se da en los dos primeros años de cursada ( en la UBA sería entre el CBC y el primer año de carrera). Obviamente que los grados de abandono de la carrera universitaria aumentan a medida que baja el nivel socio-económico, por lo que los que logran recibirse, en su mayoría (no, todos) son de sectores medio-bajo para arriba. Estoy seguro que existen excepciones, de jóvenes extremadamente carenciados que gracias a su voluntad y esfuerzo inconmensurable, logran recibirse y obtener el tan ansiado título de grado, pero justamente, esos casos son excepcionales.
Es decir, sostener que la Universidad pública es para todos es una falacia ya que es para todos los que pueden llegar hasta ahí, que como vimos, son menos del 50% de los jóvenes, de los cuales, a su vez, sólo el 20% logra recibirse. Con esto, no me opongo a la educación pública, sólo digo que es falaz el argumento de que cualquiera puede acceder a la educación de grado sólo por el hecho de que sea gratuita. Existen numerosas barreras económicas y sociales que dificultan la llegada de la mitad de los estudiantes a ese tipo de educación, y justamente es a ellos a quienes debemos garantizarle una educación excelente, para que puedan ascender en la pirámide social ya que la educación es su única salida para una vida mejor.