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jueves, 10 de diciembre de 2009

El futuro Ministro de Educación pide mano dura II

El siguiente texto fue publicado en La Nación. Leanlo, no tiene desperdicio:

Criminalidad y cobardía*

Abel Posse
Para LA NACION

Jueves 10 de diciembre de 2009
El autor entregó esta nota antes de ser designado ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires. En ella, Posse, colaborador habitual de LA NACION, fija su posición sobre temas de seguridad y de uso del espacio público
El ventarrón de criminalidad no cesa. El Gobierno tiene un Indec especializado en demostrar que no aumenta y que más bien está muy por debajo de otros países. Un ministro con inclinación verbosa y metafísica le dijo a la gente que padecíamos una sensación.
Lo cierto es que es el episodio que más nos angustia en este mar de frustraciones.
Los Kirchner hurtaron el tema, desde Cromagnon en adelante. Se deslizaron con indiferencia y prohijaron el vandalismo piquetero, el desborde lumpen, la indisciplina juvenil. Entregaron la calle. Pero ya con el enfrentamiento en la Panamericana por el tema de Kraft, las cosas cambiaron. Ahora, en las protestas vecinales reiteradas ellos están presentes en los insultos.
Los Kirchner lograron demoler el básico esquema constitucional de orden público y de ejercicio de la fuerza exclusiva del Estado para cumplir con la misión esencial de reprimir (que, según la Real Academia, significa "contener, refrenar, templar o moderar".)
Reprimir es obligación del Estado en cuanto "contención en acto del delito inminente". Se enfrenta al delincuente para garantizar la vida del ciudadano con sus libertades (la de circular libremente, por ejemplo) y sus bienes.
Entró, se filtró, o lograron infectar con un virus ideológico la garantía elemental de seguridad.
Impusieron la visión trotskoleninista de demoler las instituciones militares y la policía, como vengándose de los años setenta, cuando una minoría se alzó contra el Estado para imponer una revolución socialguevarista, ajena y aislada ante la inmensa mayoría, empezando por el mismo Perón, los sindicatos y los partidos tradicionales. Sin embargo, con persistencia gramsciana, los guerrilleros que rodean a los K ?aunque ya estaban generosamente indemnizados por sus derrotas de los 70? lograron afirmar la tarea de demoler a las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea represiva que los delincuentes en su agresión y que la Justicia se ausente en este momento de crisis, sin reaccionar con urgencia ante la criminalidad reincidente y concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de menores, incluso en casos de asesinato o uso de armas. Algunos miembros de la Corte deben creer que son niños equivocados y con animus iocandi. El Poder Judicial parece refugiado y silencioso, pese a la tormenta con la que la mala política del Poder Ejecutivo arrasa con los principios básicos del derecho.En estos años, el olvido constitucional nos lleva a la anarquía. El Estado es un instrumento para conservar el poder K. La sociedad tiene la sensación de habitar un país invivible, con una corrupción que nos ubica más bien por debajo de los cien países más corruptos del planeta. Los K nos llevaron tan lejos que ya nadie quiere hablar con claridad y coraje del camino de retorno indispensable que la Argentina tendrá que transitar, tarde o temprano.Muchos "garantistas" pagaron su lujo humanista con los cadáveres humanísimos de ciudadanos honestos acribillados delante mismo de sus hijos o padres, mujeres violadas y decenas de policías que mueren sin afecto oficial ni el respeto debido a su profesión imprescindible y peligrosa.Es curioso que, en la desnaturalizació n idiomática que viven los argentinos, los mismos dirigentes de la oposición hablen a media lengua y se fuguen hacia la prevención educativa, la recuperación del joven delincuente y la inclusión social. Son escamoteadores del tema, que se refugian en la indispensable acción recuperatoria, rehuyendo la batalla central. Mientras ellos quedan bien con la sociología indiscutible y omiten hablar de armas y medios de acción inmediato, todos los días nos revuelve y convulsiona la noticia del comerciante, padre, estudiante, baleado a mansalva por el asesino-joven (no el niño-asesino, porque cuando se asesina disparando sobre alguien indefenso, a los 14 o 16 años, no hay niño que valga, la entidad "asesino" prevalece sobre la edad biológica). Tal el caso del joven estudiante de Tigre que muere con un balazo en la cara en brazos de su desolada madre. ¿Cómo la Presidenta no tomó inmediatamente su helicóptero hacia esa madre para llevar consuelo y compromiso? Hoy el vandalismo, el piqueterismo politizado y la protesta de tantos desamparados se derraman por las calles con su perfil agresivo. El oficialismo culpable y la mayoría de susurrantes opositores no estuvieron a la altura de la batalla que exige el orden público en un país crispado y conflictivo, donde nunca existió una cultura de respeto ciudadano.El Gobierno empieza a padecer lo que sembró. Tal vez, al ex presidente Néstor Kirchner le espera el destino cómico de ser en sus finales políticos el restaurador de las leyes y del orden?La policía sale a la calle mal equipada. En algunas esquinas del conurbano, hay autos policiales estacionados sin agentes en su interior, como espantapájaros irrisorios. No tienen armamento ni la convicción de ser el brazo armado del Estado, como lo siente cualquier policía del mundo, desde Pekín hasta Nueva York.El oficial del grupo Halcón que murió con un balazo en la cara sabía que el delincuente que trataban de detener estaba armado. En efecto, éste se resistió. La policía no actuó con todo su poder y pagó con la muerte de un jefe. Este es apenas un ejemplo de esa inhibición previa que le impide actuar como toda policía en su tarea normal y ancestral. El gatillo fácil lo tienen en nuestro país los delincuentes.La recuperación social y moral del delincuente es en todas partes (salvo en la Argentina) un episodio posterior al de desactivar su peligrosidad con la energía suficiente para que el representante del Estado y los ciudadanos o bienes amenazados no corran riesgos.La Argentina piensa mal. En muchos campos, vamos contra la experiencia y el buen sentido. Es el país que llega a la indefensión nacional para castigar a un ejército por hechos de hace cuatro décadas. Es el país que indemniza subrepticiamente a quienes participaron de un alzamiento contra el orden democrático. El mismo partido que ordenó aniquilar ese alzamiento siguiendo el pensamiento de defensa del Estado del propio Perón es el que ordenó indemnizar y exculpar a los subversivos. Muchos argentinos ?sobre todo, jóvenes que no vivieron los hechos? recibieron una versión torcida. Por ese camino empiezan a creer que el orden es umbral de fascismo y la anarquía, saludable expresión de libertad. No imaginan que democracia implica un riguroso orden. Sin orden como primer valor, la democracia naufraga inexorablemente. Sea democracia socialista u organización liberal de la comunidad.Hace tiempo que la Argentina se arriesga a vivir más cerca del surrealismo que de la realidad. ¿Será una diversión gratuita o se pagará muy caro, en la medida en que el sector más humilde es el más golpeado por el irrealismo sentimental de los asesinos derrotados? ¿Qué hacer?¿Qué cantidad de poder tendrá que tener el futuro gobierno democrático después de la demolición institucional de los K y la anarquización, desjerarquización e indisciplina que van de la misma familia al colegio, a la universidad, y que cubre tantos aspectos de la vida comunitaria?

*La negrita es nuestra


martes, 8 de diciembre de 2009

El futuro Ministro de Educación porteño pide mano dura

Recién nos enteramos que Abel Posse será el encargado de dirigir la educación en la CABA.

Más allá de que en reiteradas oportunidades se lo vincula con la última dictadura, nos gustaría hacer hincapié (en esta oportunidad) en el aquí y ahora. Les dejamos el siguiente fragmento de un texto de su autoría publicado en el diario La Nación hace algunos meses:

"...el culpismo ideológico de Kirchner, lograron que hoy no haya policía actuante, como en todos los países del mundo. El policía sale a la calle con más temor a tener un proceso y un castigo administrativo que los jóvenes asesinos, apañados por los garantistas que pagan el lujo de su humanismo con la vida de los otros, los que mueren cada día o se refugian en sus casas enrejadas.

La ministra Argibay, que defendió emocionada ante la TV a los pobres chicos asesinos, debería estar informada de lo que pasó en 1932 en la Rusia soviética con las bandas de jóvenes criminales, producto del desastre de las campañas socializantes contra los pequeños propietarios agrarios. Eran los llamados "niños lobo". El Politburó estableció que no eran niños asesinos, sino asesinos niños que había que combatir con toda energía y luego recuperarlos, si se podía. Establecieron que eran imputables a partir de los doce años. La ministra debería leer lo que ocurrió en China en 1949 con la asunción de Mao y en Estados Unidos en los años 30. El interés prioritario por defender es la vida del inocente; luego vendrá la recuperación del criminal."

Cuando veo o escucho por los medios que una persona cualquiera pide pena de muerte o mano dura me da escalofríos...ahora, si el encargado de la educación pide baja de edad de imputabilidad y da como ejemplos para "solucionar el problema" a la China de Mao y a la Unión Soviética, estamos en problemas...

Repito: Será el Ministro de Educación...

Para horrorizarse del todo, lean el artículo completo acá

martes, 24 de marzo de 2009

Clarín y otros medios en la dictadura

Estan desordenadas, lo sé, pero no creo que ordenarlas signifique un cambio significativo. Pueden hacer click en las que deseen para agrandarlas.




























En la tercera y la cuarta imagen podemos observar a la Sra Ernestina Herrera de Noble con el represor, asesino y en aquel momento Presidente de facto: Jorge Rafael Videla. En la primera foto brindan por la inaguración de la planta de "Papel Prensa", mientras que en la segunda celebran el aniversario del mundial que ganó Argentina en 1978. Cabe destacar que esta segunda imagen es de la mismísima tapa de Clarín. Voy a citar textual el texto que acompaña a aquella imagen:

CLAMOROSO FESTEJO A 1 AÑO DEL MUNDIAL: "El entusiasmo popular no tuvo límites en el afán de aclamar a la Selección argentina. El partido lo ganó el Resto del Mundo, y el Presidente de la Nación, teniente general Jorge Rafael Videla, acompañado por la directora de Clarín, señora Ernestina Herrera de Noble, y del titular de la AFA, señor Julio Grondona entrega la Copa instituída por nuestro diario al holandés Krol (información en Clarín deportivo)"

Una vez más, OJO con Clarín...

¡NUNCA MÁS!

miércoles, 4 de marzo de 2009

La radiodifusión y los Kirchner (1° parte)

Mucho se ha estado hablando ultimamente sobre la Ley de Radiodifusión y sobre si el gobierno de CFK enviará (o no) un nuevo proyecto de ley al Congreso en los próximos meses. Lo cierto es que resulta complicado pensar en un proyecto de ley que logre democratizar y desmonopolizar a ciertos grupos multimediáticos a pocos meses de los comicios legislativos. Y en parte eso sucede porque desde marzo de 1980 hasta acá, han sido muy pocas las reformas que se implementaron en dicha ley en pos de democratizar el espacio comunicacional. Al contrario, la mayoría de las modificaciones jugaron a favor de la privatización, la concentración de la propiedad y la generación de los grupos multimediáticos que hoy conocemos.

El Decreto-Ley de Radiodifusión, muchas veces vilipendiado por haber sido sancionado por la nefasta Junta militar, resulta ser hoy en día mucho más "democrático" y pluralista que la actual Ley. Aquella originaria Ley 22.285 no permitía que empresas gráficas (ej. Clarín, La Nación,etc) y empresas radiodifusión tuvieran entre sus propietarios a una misma persona (ya sea física o jurídica). Esto significa que no se permitía la propiedad "cruzada" de medios (Por ej. Actualmente Canal 13, TN, Metro, Magazine no podrían ser del Grupo Clarín). A su vez, un mismo licenciatario podía contar con cuatro medios de comunicación, lo que impedía que se generara una concentración de la propiedad mediática. Hoy en día esa cifra se eleva hasta veinticuatro, es decir, un sólo individuo puede tener 24 licencias de medios y encima "cruzadas". El resultado es obvio: los grupos multimedios superconcentrados de la actualidad. También vale destacar que aquella Ley prohibía el ingreso de capital extranjero en la propiedad de los medios, hoy ese porcentaje se eleva al 30% (volveremos a este punto más tarde). Es decir, aquella Ley 22.285, por razones que le resultaron funcionales a la última dictadura militar, termina siendo en muchos puntos: más plural, antimonopólica y nacionalista que la actual.