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sábado, 8 de mayo de 2010

Si Macri fuera Presidente...


Mauricio Macri estuvo de visita en Córdoba e hizo una de sus primeras promesas de campaña de cara al 2011: en caso de ser elegido, eliminará la ONCCA (Oficina Nacional Control Comercial Agropecuario).

De esta manera, el sector agropecuario no estará obligado a vender parte de su producción para el mercado interno en primer término, para luego, poder exportar, sino que podrá comercializar todas sus mercaderías al exterior (cobrando en dólares o euros) sin importar si el mercado interno está debidamente abastecido o no. Es decir, en un escenario de este tipo es muy probable que los consumidores argentinos tengamos que pagar precios internacionales para comprar carne, o cualquier otro producto derivado del trigo o el maíz.

Pero eso no es todo, además, afirmó que "va a eliminar el festival de subsidios del kirchnerismo" porque "destruyen la cultura del trabajo".¿Lo dirá por experiencia propia? Porque justamente él, cuando fue diputado nacional hace unos años (2005-2007), faltó a 280 de 320 sesiones. Para muestra basta un botón: miren su "labor" legislativa durante 2006.


La foto es de Perfil

miércoles, 4 de febrero de 2009

Los "autonconvocados"

Hace tiempo que leemos o escuchamos el término "autoconvocado" en nuestros medios de comunicación. ¿Qué quiere decir? ¿qué significados se esconden tras él?
Todos los grandes medios se cansaron de resaltar que las asambleas que llevaban a cabo algunos
productores agropecuarios estaban conformadas por "autoconvocados", muchos de los cuales llegaban al lugar de protesta de manera espontánea. Podemos verlo en ejemplos como estos: Clarín, Perfíl, La Nación, Crítica, Diario Popular,etc.
El perfil del autoconvocado se plantea como el de la persona de clase media para arriba. Para los medios no existen autoconvocados en las clases bajas, para ellos guardan términos como el de "piqueteros", o se limitan a mostrar sus manifestaciones como accidentes geográficos que lo único que generan son caos vehículares. El autoconvocado es un individuo no politizado, carente de ideología; a él no lo mueve ningún partido, la política no le interesa, es aburrida, densa, "muy sucia". Los medios buscan que sea el estereotipo del ciudadano común. Yo digo: "Ojo, que la política de la no política ya la compramos en los 90's y nos costó caro."
En sus diálogos con la prensa siempre destacan que en sus manisfestaciones no tienen ningún signo político.
El autoconvocado no va por "el chori", no va porque lo invita una agrupación política y eso es lo que intenta resaltarse, es un tipo que actúa por sus propias convicciones...
Pero ¿actúa por sus propias convicciones?
Su figura es enaltecida por los medios de comunicación ya que él descree de la política. Es el hombre que se percibe fuera de las zonas de conflicto (1)
Pero vayamos a un texto de Lila Luchessi y Gabriel Cetkovich Bakmas llamado Punto ciego (2):
"El discurso acerca de la espontaneidad tiene consenso en el bloque hegemónico y es publicado cotidianamente por los medios. Lo espontáneo (y la figura del autoconvocado*) , en tanto culminación de una iniciativa individual, se percibe positivamente en la sociedad. Mientras que lo político, como escenario en el cual se generan las disputas sociales, es construído desde la hegemonía como problemático para el ejercicio de la vida corriente"
Los llamados autonconvocados no suelen serlo. Sólo son los que aceptan acríticamente el discurso despolitizante que se emite desde las grandes esferas de poder a través de los medios de comunicación




(1) Lo que figura en bastardilla pertenece al libro "Fronteras globales: Cultura, política y medios de comunicación"
(2) Idem.
* Lo que figura en bastardilla fue agregado por mí

martes, 20 de enero de 2009

Peón rural: Eternos convidados de piedra al festín de los ruralistas

La gente del campo es gente sacrificada. Lo sé por herencia familiar: mi abuelo fue peón rural. Sus patrones lo hacían dormir en un galpón, cada tanto lo convidaban con un asado y, en época de elecciones, le facilitaban las cosas: le pedían su libreta cívica y se la devolvían sellada, como para que no perdiera tiempo en la faena de sol a sol. Mi abuelo, les decía, era hombre de campo. Usaba boina ladeada, pantalones de Grafa y alpargatas Rueda. Sabía de la "luz mala" y me enseñó un método infalible para cortar las tormentas, que todavía uso: se hace una cruz de sal y se clava una cuchilla al centro. Juro que deja de llover. A falta de sal, también se pueden cruzar dos zapatillas. Entonces llueve, pero con menos intensidad.Se llamaba Carlos Cosentino. Vivía en Junín, estudió con Evita (se ufanaba de haber sido su primer novio: "Ella se sentaba en el pupitre de adelante y yo le tiraba las trenzas", recordaba siempre) y llegó a jugar de 9 en la primera de Sarmiento, donde lo apodaban "Larita". Nunca logró tener un pedazo de tierra. La tierra era del patrón. Lo que producía la tierra también era del patrón. Del patrón eran, además, los caballos,
las vacas, los chanchos, el asado con cuero, el sulky, el arado, el voto y hasta los hijos y la mujer del peón por el derecho de pernada.Mi abuelo se hizo peronista porque la oligarquía vacuna odiaba a Perón, ese "general fascista" que dictó el Estatuto del Peón, reconociéndole derechos
ciudadanos a un montón de gente que hasta entonces era, apenas, la mano de obra esclava de un país próspero pero infame.Trazar un paralelo entre aquellos oligarcas de la vaca atada con estos productores que piquetean la ruta por la suba de las retenciones, me parece una exageración. Asumo que estoy tentado, pero no puedo dejar de ver que detrás del señor Luciano Miguens, el presidente de la Sociedad Rural, cuyo campo se llama "Patria Chica", en abierta confesión de parte sobre el modelo de país excluyente que pretende, también hay pequeños productores que piden con más o menos razón una línea de crédito más blanda, subsidios o algo de compresión del poder central. Muchos de ellos, por caso, fueron leales seguidores de Humberto Volando, un luchador tenaz de la Federación Agraria que se opuso a las dañinas políticas de los '90, algo que debería recordar Cristina Kirchner cuanto mete a todos en la misma bolsa. Pero la reacción de la clase media acomodada me desconcierta. Unos, en Larrea y Santa Fe, dicen protestar en "apoyo al campo" y otros, en la Quinta de Olivos, por ejemplo, van más lejos: gritan que no quieren "otra Cuba", que están hartos de "vivir en los '70" y califican a Cristina de "montonera resentida, que le compró un mini-cooper a su hija".Me cuesta entender la relación entre una cosa y la otra. Escucho movileros exaltados que bajan línea hablando de "vecinos autoconvocados" y "ciudadanos" para referirse a los caceroleros potables y de "militantes", "grupos de choque" y "patoteros" cuando les toca identificar a los grupos kirchneristas que
avanzaron sobre la Plaza de Mayo.Esos mismos movileros son los que ahora descubrieron que hay piquetes buenos, en sintonía con el vice de la Rural, que se enorgullece del color de piel de los que encabezan los cortes; y no de los malos, los que hacían en el pasado los andrajosos, piojosos, pobres de toda pobreza, echados a patadas del sistema, hijos del conurbano que tanto enojaban a los taxistas de Radio 10. No, estas acciones de protesta son de gente aria, de buena verba, "muy trabajadores", hijos de inmigrantes. ¿Nadie piensa un poquito antes de hablar?De golpe creo que el país atrasa. Que vive un odio viejo, que no aprendimos nada. Que Kosteki y Santillán hoy volverían a ser fusilados por la policía de Macri. Que dentro de poco va a salir un videojuego llamado "Mate al cartonero". Que, al fin de cuentas, la intolerancia es lo único que nos hace parecidos. Veo a periodistas progres indignados por la ausencia policial en la zona de refriega y me deprimo, sinceramente.Se me caen los ídolos. De a uno. Veo a chicos de la Universidad de Belgrano ofendidos no tanto por las retenciones al agro como por las extensiones de Cristina.¿Nadie se pregunta cómo sería el país sin las retenciones? Yo les cuento, si quieren. Con suerte el litro de leche saldría 6 pesos.Un kilo de tomate, 22. El asado, 30 o 40. El lomo, señora, 95 o 100. Una plantita de lechuga, 10. No se entiende por qué la gente apoya algo que le daña el bolsillo.O mejor dicho, sí: por el odio.El odio del "viva el cáncer".Un odio rancio, del peor pasado, visceral. El mismo odio imbécil que elige como blanco mediático a Moreno, un funcionario mediocre a juzgar por los resultados en su lucha contra la inflación, pero que no decide los aumentos que consumen el salario.Moreno manipula las cifras del Indec y será juzgado por eso.
Tampoco convoca a los mejores expertos del Estado en estructura de costos para discutir con argumentos científicos a los formadores de precios. Pero mientras tanto, la prensa canalla lo vapulea y tiende un manto de impunidad a las perradas de sus anunciantes.Aceptémoslo, la dictadura vive en nosotros. Esa es la peor herencia, que atiza nuestros miedos y nos empuja a una revolución de cacerolas llenas. El lockout de los exportadores atenta contra la alimentación de la mayoría. Ellos quieren venderles a los chinos, a los europeos, a los indios, o a los canadienses, a los que compran en dólares o en euros. Para ellos no existimos: somos apenas una retaguardia hambrienta que no da ganancias, un ejército de salarios flacos que no puede pagar los precios que ellos quieren por sus productos, que hoy cotizan en oro. El mundo es el negocio. Los argentinos, para el señor Miguens, una fatalidad geográfica.Algunos se ponen histéricos cuando se habla de "ley de abastecimiento" o "del agio" o de la "especulación". Ahora bien: son leyes que existen desde que una Argentina, la próspera e infame, usa el desabastecimiento, la especulación y el agio para defender sus privilegios y negarle a la otra Argentina, la de la mayoría, el derecho a comer, a vestirse, a educar a sus hijos, a la tranquilidad de una buena vida, sin humillaciones ni sobresaltos.Vivo estas horas con asombro. La mayoría del periodismo critica del discurso de barricada de Cristina la confusión sobre la ubicación de la laguna La Picasa. Y callan sobre su párrafo más polémico, que habla de las reales limitaciones de este gobierno: ese donde reconoció que los más pobres pagan de IVA lo mismo que el señor Miguens, como si fuera una relatora de injusticias y no la cabeza del Estado que mantiene un régimen impositivo antipopular.Pero somos lo que decimos y, desde Freud para acá, también lo que evitamos decir. Hace siete años, el sistema financiero nos puso al límite de la disolución. La sociedad en pleno sostuvo a los grupos económicos nacionales. Ahora, la Patria Ganadera apuesta al caos. Ya aparecen los defensores del mercado, otra vez, pidiendo una retirada en masa de las intervenciones y las regulaciones. La verdad es que el país sin Estado ya lo padecimos. Nos hace falta todo lo inverso. Las 300 familias más ricas del país tienen una utopía que deja afuera a millones. No se bancan ni un gobierno de centro. Gritan escandalizados como si el kirchnerismo fuera la izquierda bolchevique y hubiera planteado una Reforma Agraria cuando, a lo sumo, les retiene algo una vez que ya lo cobraron.La oposición merece un capítulo aparte en estas horas tensas. Salvo Claudio Lozano, el único que, más allá de su franca y reconocida pelea con el Gobierno, defiende la política de retenciones –que debería extenderse a la minería y a la pesca, recursos de los argentinos que hoy usufructúan cuatro vivos ante la indiferencia oficial–, el resto practica un oportunismo incendiario que envilece cualquier discusión.Perdón por la sinceridad de estas líneas. Seguramente hay excesos de forma y de fondo en ellas. En nada involucran a la empresa editorial para la que trabajo ni a sus accionistas y no las suscriben siquiera la totalidad de los que integramos este colectivo de trabajo llamado Veintitrés. Acá cada uno piensa lo que quiere.Es una opinión escrita al calor de las cacerolas por una persona que quiere que sus tres hijos tengan la posibilidad de un país mejor que este.Y que tiene que confesarles que se hizo periodista porque su abuelo, que alcanzó a terminar la primaria antes de ir a trabajar para sus patrones, leía diarios y revistas y se encontraba poco y nada en ellos. Los medios, en general, hablaban de otro tipo de gente. Él me enseñó, por ejemplo, que los diarios como La Nación y La Prensa eran diarios de doctores: había que tener escritorios para abrirlos y poder leerlos. Para el que viajaba en colectivo estaba Crónica, que él compraba religiosamente todas las mañanas. Ahí hablaban de paros, de gremios, de turismo sindical, de cosas que a los tilingos enfadan.El olor a tinta, el papel en el pecho para evitar el frío, la pasión por la lectura son su más hermoso legado. Cuando murió, debajo de su colchón no había dinero: sólo diarios viejos, varios Solidaridad Socialista –el diario del MAS de Zamora– que yo intentaba que leyese allá por los '80 y las fotos de un hijo bombista al que adoraba.Yo no podía dejar de pasar esta oportunidad
de hablarles de un hombre de campo: mi abuelo.

Autor: Roberto Caballero

domingo, 28 de diciembre de 2008

La campaña mediática a favor del campo

Como todas las mañanas entramos a los sitios web de los principales diarios de nuestro país: Clarín, La Nación, Olé, Crítica, Crónica, Diario Popular, etc. Nos sorprendió toparnos en el sitio de La Nación con una nota titulada "Habrá menos superficie con soja". Obviamente que la linkeamos con el objetivo de asegurarnos de que se trataba de un titular engañoso.
Como era de esperarse, existía una trampa. La Nación planteaba que "Pese a que van a haber 800.000 hectáreas más que la campaña pasada, creo que la soja va a tener 500.000 hectáreas menos que lo estimado, expresó Gustavo López, consultor de la firma Agritrend". Es decir, el titular estaba basado en un estudio de una consultora privada que intentaba hacer pronósticos a largo plazo, sin embargo, su intención era otra. O sea, si yo calculo que hacia fines del año que está por empezar voy a estar ganando tres veces más de lo que gano hoy, y a diciembre del año que viene gano el doble, La Nación titularía "Desmediatizado gana menos". Claro, menos con respecto al resultado de la previsión llevada a cabo por una consultora privada, porque en realidad mi sueldo se duplica.

¿Qué decir de Clarín? Hace unos días se bajaron retenciones al trigo y al maíz. Sin embargo Clarín tituló en tapa "Kirchner se opuso y al final no baja la retención a la soja". Ayer, sábado, leo también en Clarín: "Se perderán 700 millones de dólares del campo".

Parece que nada vendrá bien. Si se llegaran a eliminar las retenciones a la soja, que es lo que más quieren, incluso se quejarían, diciendo que la medida habría llegado tarde o algo por el estilo.

Lo peor es que intentan convencernos con lo de "las economías regionales, la lechería, la ganadería, etc." ¿Qué pasa? Pasa que la soja es excesivamente rentable. ¿Por qué digo "excesivamente"? Porque es perjudicial que sea tan rentable, ya que genera una movilización tremenda desde diversos sectores hacia la siembra de soja. Tamberos, ganaderos, etc deciden sembrar soja ya que con ella ganan más. ¿Qué intentó hacer el gobierno? Desalentar la soja, mediante retenciones más altas, para que su excesiva rentabilidad no afecte la producción de otros alimentos, los cuales, el país hoy produce y no necesita importar. Se habló mucho de esto. Incluso se dijo que las retenciones eran "un castigo, cuando en realidad el Gobierno debería alentar la producción, etc".

Mi pregunta es: ¿Cómo lográs igualar la rentabilidad de la soja con la de la lechería, por ej.? ¿Subsiando gastos a tamberos? Varios millones se irían en eso, y no sólo eso sino que desde ese mismo momento, todos querrían trabajar leche y soja. ¿Qué hacés para que siga habiendo una producción elevada de ganado para faenar? Si en realidad con soja y leche se gana bastante más. Tendría que igualar su rentabilidad. ¿Y cómo hacés para que los que siembran trigo o maíz no se pasen a la soja, al faenado o a la lechería?...Es decir, lo más simple parece ser desalentar la soja mediante retenciones más altas.

La FAA, que parece taaaaaan preocupada por esos pequeños trabajadores rurales, agotan su discurso progre cuando pasan a la acción. "Ni jornada de ocho horas, ni extra por terminar la escuela, ni ropa de trabajo. A la hora de negarse a mejorar los términos de contrato del peón rural, las organizaciones “del campo” siempre estuvieron de acuerdo". Esta última nota es de junio, en pleno conflicto con "el campo", y además se tratan decisiones y votaciones previas al conflicto.
Asi que vayamos hacia adelante, a la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, presidida por el secretario de relaciones laborales del Ministerio de Trabajo, Alvaro Ruiz, e integrada por representantes del Ministerio de Economía, la Secretaría de Agricultura, la Unión de Trabajadores Rurales (Uatre), y representantes de las cuatro entidades: SRA, CRA, Coninagro y FAA. Es decir: Estado, patrón y sindicato. Allí se llevaría a cabo la votación para que, entre muchas otras cosas, la jornada laboral del peón rural sea de ocho horas, pagándose las demás como horas extras. Como anunció Página 12 la última semana es una medida que va"(...) a contramano de Europa, donde se discute la extensión de la semana laboral a 65 horas, y de Estados Unidos, donde la condición para socorrer a las empresas automotrices varía entre reducciones salariales y despidos". Suponemos que la SRA, la CRA, Coninagro y sobre todo la FAA estuvieron a favor de esta medida y la apoyaron en la Comisión de Trabajo Agrario, ¿no?
NO, no fue así. Las cuatro entidades votaron en contra. Parece que al final no defienden los intereses de todo el sector, sino sólo de los más poderosos; viejos zorros los ruralistas, me habían engañado una vez más.

¿Por qué será que los demás medios no informaron sobre este acto demagógico de las cuatro entidades? ¿Por qué será que La Nación titula tendenciosamente?¿Por qué será que Clarín aborda las noticias del sector siempre desde un punto de vista negativo?

sábado, 13 de diciembre de 2008

Carlos Zannini en la Biblioteca Nacional

Tuvimos el placer de asistir hoy a la Biblioteca Nacional en donde el Secretario Técnico y Legal de la presidencia, el Dr. Carlos Zannini, brindó una conferencia. Entre los temas más interesantes que abordó estuvo una suerte de análisis de los gobiernos de Néstor Kirchner (el cual él también integró, ocupando la misma posición que hoy) y de Cristina Fernández de Kirchner. El "chino", como le dicen a Zannini, sostuvo que el gobierno de Cristina tiene una tarea más que intrincada, ya que gracias al mandato de su marido, en donde numerosos problemas sociales, políticos y económicos habían sido solucionados (o al menos habían descendido en su gravedad) se elevaron las demandas sociales. La Argentina había tenido un crecimiento sostenido a "tasas chinas", y todos los que habían participado de ese crecimiento, no se conformaban, querían seguir haciéndolo.

En la Argentina, como en el resto de países latinoamericanos, existe un problema que es estructural, la desigualdad. Ambos gobiernos, el de Néstor y el de Cristina, buscan revindicar el accionar político, entendiendo la política como el accionar de un Estado, y al Estado como el Gobierno representante de la Nación. Ni Néstor ni Cristina quieren un gobierno manejado por las corporaciones (como sucedió durante la larga década neoliberal -1989/2001- en donde cualquier medida debía ser consultada ante el FMI, el BM, o con grandes empresarios) y para lograrlo hay que tener dinero, sino el impulso de políticas desde el Estado se hace imposible. Tener dinero es "hacer caja", no en el sentido peyorativo del término sino entendiendolo como la única forma real de poder llevar a cabo las políticas que surgen del debate entre los distintos representantes, manteniendo siempre la estructuración jerárquica que los ordena. Zannini ejemplificó el tema nombrando una serie de medidas que se impulsaron y luego lograron imponerse de manera efectiva, gracias al nivel económico que respaldaba dichas políticas estatales (no estatistas). Muchas de esas medidas ya las marcamos nosotros en otra oportunidad.

En cuanto al conflicto con "el campo", Zannini explicó que se trataba de un intento destituyente de determinados sectores, que vió en "el campo" el pretexto perfecto para promover el fin del mandato de Cristina. El "chino" destacó la enorme importancia que tuvo la elección de Néstor como Presidente del PJ, ya que si él se hubiera mantenido al márgen, ese cargo hubiese sido ocupado por otro dirigente que, deseoso de poder, le hubiese brindado un amplio apoyo al sector destituyente (leáse: Si Duhalde era Pte del PJ, se armaba un quilombo bárbaro)

domingo, 14 de septiembre de 2008

La revolución no será transmitida


Les dejo un fragmento del documental lanzado en 2003 sobre el golpe a Hugo Chávez. El film completo pueden encontrarlo acá. Copio y pego sinopsis del wikipedia:

"Un grupo de televisión irlandés —la Radio Telefís Éireann— se encontraba en el lugar (Palacio de Miraflores) cuando explotó el foco del conflicto con el despido de la plana mayor de PDVSA, se mantuvieron en los días de huelga general grabando a los partidarios y al gabinete de Chávez, y los sucesos del 11 de abril. Durante el rodaje del film, quedaron plasmadas imágenes que corroboran la tesis de Golpe de Estado, dejando de lado las explicaciones (posteriores) que se referían a un vacío de poder. La conclusión del documental es que el golpe de estado fue planeado y llevado a cabo por varias élites de extrema derecha venezolana y con acción externa por parte de Estados Unidos y los medios de comunicación de Venezuela."

Es interesantísimo no sólo por el singular punto de vista, diferenciado de los que nos mostraban (y muestran) los medios de comunicación, sino que también porque se pueden establecer innumerables paralelismos con el conflicto entre el "campo" y el Gobierno argentino o con la actual situación boliviana. Veanlo, se lo recomendamos