martes, 8 de diciembre de 2009

Llegó al Congreso el diálogo y el consenso

Así es, la nueva conformación de la Cámara baja trae consigo todo lo que se le exigía a los Kirchner y ellos, por su autoritarismo, no cumplían. Ahora se dialoga y se generan consensos sin ningún tipo de problema. No hay ningún inconveniente con Carrió que, una vez más, se corta sola, no, no. Son críticas constructivas las que hace. No sé por qué Sanz se lo tomó a mal.
El único problemita es que, ni siquiera ha pasado una semana de ese fenomenal consenso democrático y republicano y ya hay pujas y roces entre los miembros que lo conformaron. Ni me quiero imaginar cuando arranquen las sesiones en marzo, y ya estemos muchos más próximos a las elecciones presidenciales de 2011.

El kirchnerismo, en sus seis años de gobierno, ha tenido (y tiene) varias cosas desdeñables o dignas de críticas, pero también alcanzó grandes logros que nos parecen que son indiscutibles (Ley SCA, universalización de ingreso para niños, estatización fondos previsionales, política de DD.HH., etc.).

En cambio, los políticos opositores más fuertes en las urnas (Carrió, Macri, De Narváez, Morales, etc.) en estos seis años que les tocó ser oposición no han logrado construir nada. Ha sido destrucción llevada al paroxismo. Tal es así que de 2003 para acá, no han logrado imponer de manera estable una figura fuerte para encarnar una política contraria a la que lleva el Gobierno. El rol de líder de la oposición lo ocupó Macri, De Narváez, Carrió, pero han ido rotando, ya que ha sido tal la incapacidad de construcción que se han visto imposibilitados de erigir un partido o un candidato propio, con armado y con serias posibilidades en 2011.

Sin embargo, hay un opositor que se ha mantenido un poco más al márgen de estas disputas por encabezar o no. Es nuestro vicepresidente Julio Cobos, a quien desde aquí vemos como el principal candidato opositor de cara al 2011. Su estrategia se basa en un punto: el silencio es salud. Así, no ensucia ni dilapida su capital político en discusiones o enfrentamientos. Con sólo una acción (el voto no positivo) y algunas estrategias discursivas del estilo "yo quiero cambiar todo lo que está mal, pero los autoritarios que gobiernan no me dejan", se transformó en un hombre que no hay que perder de vista. Habrá que ver si le alcanza la nafta...